Carmelo Barrio, diputado popular: “Al PP se le recordará por dar los pasos más importantes en la cuestión saharaui”

Carmelo Barrio, diputado popular: “Al PP se le recordará por dar los pasos más importantes en la cuestión saharaui”

Presentación:

Carmelo Barrio Baroja es diputado por Álava en el Grupo Popular del Congreso de los Diputados. Ha sido representante en el Parlamento Vasco entre 1990 y 2024, y fue Secretario General del PP del País Vasco entre 1996 y 2008. 

El diputado ha mantenido un firme compromiso con el pueblo saharaui a lo largo de toda su carrera: entre 2012 y 2024 fue presidente del intergrupo parlamentario “Paz y Libertad para el Pueblo Saharaui” del Parlamento Vasco, donde diputados y diputadas de las diversas formaciones políticas trabajan por la causa saharaui. Este intergrupo, así como el resto bajo el mismo nombre que trabajan desde los parlamentos autonómicos, coordinan una agenda de trabajo conjunta, que hasta 2024 venía siendo capitaneada por el mismo Barrios como coordinador nacional. 

Carmelo Barrio es también miembro del Consejo Vasco del Movimiento Europeísta y fiel defensor de los valores europeos, y como tal ha participado en reiteradas ocasiones en la Conferencia Europea de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui (EUCOCO).

¿Qué le llevó a involucrarse políticamente con la cuestión saharaui?

Mi compromiso político comenzó a raíz del trabajo en el Parlamento Vasco. Fue allí donde tuve la oportunidad de conocer de cerca la realidad y las reivindicaciones de este pueblo, lo que me impulsó a implicarme activamente. Comencé a trabajar sobre el tema después de la emisión de las resoluciones de Naciones Unidas de los años  noventa y fue así como me integré en el intergrupo parlamentario del Parlamento Vasco. 

A partir de ahí comencé a tratar con el entonces delegado saharaui del País Vasco, Mohamed Salem Daha, así como con cooperantes que trabajaban en los campamentos y con la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui del País Vasco. Pasé de conocer lo que había pasado a descubrir la intrahistoria. En ese momento decidí que teníamos que trabajar desde el Grupo Popular en el Parlamento Vasco por la causa saharaui.

A través de los viajes a los campamentos de refugiados en Tinduf empecé también a compartir tiempo y  conversaciones con muchos dirigentes saharauis: el Primer Ministro Abdelkader Taleb Omar, el presidente Mohamed Abdelaziz…. Todo eso hizo que la vinculación con esta causa se fuese estrechando y, a partir de una comprensión más profunda entendí que es una causa justa. Por eso hay que dar los pasos necesarios para superar la deuda que España tiene con el pueblo saharaui.

 

¿Qué herramientas existen desde las comunidades autónomas para defender al pueblo saharaui? 

En primer lugar, la cuestión humanitaria, que es imprescindible. Los intergrupos se han vinculado mucho a este aspecto de cooperación al desarrollo  Estos buscan la implementación de partidas presupuestarias destinadas a los refugiados saharauis en los presupuestos generales de cada año y también establecen cauces para la ayuda humanitaria que son vitales.

En segundo lugar, está la cuestión política. Los intergrupos trabajan principalmente a través de resoluciones, declaraciones institucionales, proposiciones no de ley, mociones… Pero también participan conjuntamente en los actos conmemorativos con los saharauis. Estos espacios son una herramienta de presión, ya que parte de nuestro apoyo político  son tanto la presión mediática  como la concienciación. Por ejemplo, involucrarse en programas tan importantes como el de Vacaciones En Paz es clave para dar a conocer la situación del pueblo saharaui. El rol político de los intergrupos es fundamental. Es de vital importancia presionar para que se cumplan las resoluciones de Naciones Unidas y para lograr que los partidos asuman este principio como la clave para la resolución del conflicto. 

Otra cuestión muy relevante es la de organizar viajes al Sahara Occidental. Ir a los campamentos de refugiados es importante, aunque también lo es intentar entrar en los territorios ocupados. En mi caso, como parte del intergrupo parlamentario, he ido tres veces a El Aaiún. Dos de esas veces no nos dejaron entrar, pero una sí:  en aquella ocasión pudimos constatar in situ la vulneración sistemática de los Derechos Humanos del pueblo saharaui.  

¿Qué potencial cree que tiene el Intergrupo Paz y Solidaridad con el Sahara Occidental en las Cortes Generales y cuáles son los principales obstáculos que enfrenta? 

En las Cortes carece de un marco institucional claro, por eso mismo quizás sea una asignatura pendiente el potenciar el papel del intergrupo en el Congreso y el Senado. Es verdad que cuando el Gobierno pone el freno de mano planteando obstáculos a los impulsos del intergrupo, este tiene aún menos capacidad de funcionar. En cualquier caso, siempre es bueno tenerlo, así como también es importante el del Parlamento Europeo. 

Al fin y al cabo, el Intergrupo de las Cortes Generales,  por mucho que esté formado por parlamentarios, no es un órgano parlamentario estrictamente hablando. Esto hace que no tenga una dinámica propia y que su labor no tenga trascendencia jurídica, lo cual provoca que muchas veces se paralice la actividad y que requiera de  mucha dinamización externa por parte del Frente POLISARIO.

Los intergrupos reúnen representantes de casi todos los grupos parlamentarios. ¿Cómo valora esta transversalidad ideológica en un momento de polarización tan acuciante?

La experiencia es buena. El hecho de trabajar con un horizonte de libertad, de autodeterminación y de cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas siempre es bueno. Es positivo sentarse entre todos para buscar la forma de superar la deuda histórica que tenemos los españoles con el pueblo saharaui. Por eso creo que los intergrupos se han ido fortaleciendo con el tiempo. Además, es lo que tendría que pasarle también al conjunto de la sociedad española. El país vive un poco anestesiado en relación a la responsabilidad que tenemos con el Sahara Occidental. Porque nosotros no le debemos nada a Marruecos y Marruecos no puede imponernos nada.

Tenemos que asumir nuestras obligaciones. Los miembros de los intergrupos estamos  convencidos, moral e históricamente, de que hay cosas que hacer, y eso despeja el horizonte de trabajo conjunto. Ese horizonte está marcado también por las resoluciones de Naciones Unidas, incluso por las del Tribunal de Justicia de la Unión Europea relativas a los derechos de la población saharaui. Pese a todos los esfuerzos en esta dirección que impulsamos desde el intergrupo, hay lobbies marroquíes que distorsionan permanentemente nuestro trabajo. Nosotros debemos concentrarnos en nuestra actividad y en perseguir ese horizonte. 

En noviembre de este año se celebrará la EUCOCO N.º 50 en Madrid. ¿Cuáles cree que son las claves más urgentes que se deberían abordar?

Yo creo que esta EUCOCO tiene que aprovecharse para dar visibilidad aprovechando la cifra redonda de este congreso y la situación que hoy vivimos. Desde las organizaciones participantes debemos concienciar masivamente sobre la ocupación marroquí del territorio y hacer entender a la gente que el Sahara Occidental vive una situación parecida a la de Palestina, pues ambos están sufriendo una ocupación de una potencia que no es la potencia soberana del territorio. La cuestión palestina está muy presente en la sensibilidad de mucha gente, pero la cuestión saharaui tiene otra dinámica menos visible, o más tapada. 

No cabe ninguna duda que la EUCOCO debe abordar también las cuestiones de solidaridad, de ayuda humanitaria, de sanidad… Porque se está dando una situación muy  preocupante en relación con los alimentos y con la ayuda humanitaria en los campamentos. En cualquier caso, considero que en esta EUCOCO en Madrid habría que desplegar todos los esfuerzos políticos posibles. Hay que aprovechar el escaparate que implica hacerla aquí para hacer ver que debemos responder a las situaciones en el Sahara como se responden a otras situaciones que hay en el mundo. La misma injusticia, la misma represión, la misma ocupación… Todas ellas deben tener la misma respuesta.

Desde marzo de 2022, tras el respaldo del Gobierno de España al plan de autonomía marroquí sobre el Sahara Occidental, el Ejecutivo encabezado por el PSOE ha actuado repetidamente en contra del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. ¿Cree que esto ha tenido o tendrá algún impacto electoral?

Espero que sí, espero que lo tenga porque lo que ha hecho el secretario general del Partido Socialista ha sido traicionar una larga historia de hermandad y de vinculación. Yo he estado en los campamentos de refugiados con miembros del PSOE que han sido muy activos en la solidaridad en sus pueblos y ciudades. Sin embargo, el presidente del Gobierno ha traicionado al pueblo saharaui y se ha entregado a los intereses de Marruecos. Les ha traicionado como tantos otros en la historia de España, incluido Franco. Debería haber un impacto electoral como correctivo a la traición de los dirigentes del PSOE, pero vuelvo a decir que la cuestión saharaui se encuentra más bien en un segundo plano para la sociedad española y puede ser que pase inadvertida en las próximas citas electorales. 

Hay algunos nacionalistas que hablan en España del derecho a la autodeterminación en sus territorios y sí les sale rentable electoralmente. Aunque sabemos que en esos sitios no existe este derecho, porque no existe el derecho a la autodeterminación si el territorio no se reconoce como colonia. Por lo tanto, nuestra obligación, para los que defendemos los derechos humanos, cívicos y políticos, es empeñarnos donde sí existe el derecho a la autodeterminación y trabajar por completarlo.

Más allá de lo electoral, nosotros tenemos que seguir exigiendo que se cumpla el derecho a la autodeterminación, ya que renunciar a él es una traición. Incluso si no hay un impacto en las urnas, debemos reforzar el trabajo en lo político, lo humanitario y en el cumplimiento del Derecho Internacional. 

El Partido Popular ha criticado en reiteradas ocasiones este cambio de postura del Gobierno, lo que le ha costado fuertes presiones desde la política y la prensa marroquí. ¿Cree que su partido mantendrá su defensa de la autodeterminación del pueblo saharaui,  a pesar de las presiones, si llega a gobernar? 

Debemos hacerlo, si no, seríamos incoherentes. Nos respalda el Derecho Internacional y ese es el elemento fundamental. Debemos seguir trabajando en este sentido a pesar de las adversidades. Sabemos que hay que tener relaciones de buena vecindad, pero también somos conscientes de que hay riesgos y que hay que ser exigentes. Marruecos es una dictadura que ilegalmente ha ocupado el Sahara Occidental y eso lo reconoce toda la sociedad española. 

Lo que debemos hacer es seguir reclamando el cumplimiento del derecho de autodeterminación reconocido por las resoluciones de Naciones Unidas. Es una obligación jurídica y debemos defenderla. Sería incomprensible que el Partido Popular hiciera lo mismo que el presidente del Gobierno, y esto mismo lo deben entender los propios marroquíes. 

¿Existe un consenso con respecto al derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui en el seno del Partido?

Sí, yo mismo me he sorprendido gratamente. Es precisamente gracias al trabajo de los intergrupos parlamentarios de toda España que se han ido vinculando compañeros y compañeras del partido y así se han ido convirtiendo en verdaderos defensores de la legalidad internacional y de la cuestión saharaui. Otros han sido familias de acogida de niños saharauis en el programa de Vacaciones En Paz, lo cual también les ha forjado un compromiso muy importante con la cuestión saharaui. 

En comunidades autónomas como Galicia y el País Vasco, por ejemplo, tenemos una fuerte vinculación. Los gobiernos autonómicos presididos por el PP también están muy comprometidos con la cuestión saharaui, e incluso dentro de la dirección de mi partido me he encontrado con gente que entiende a fondo la cuestión, y a los que verdaderamente les interesa trabajar para que se cumplan las resoluciones de Naciones Unidas. A mi parecer es una pena que la ONU sea un organismo tan débil, con tantas limitaciones y que no se imponga de una manera más efectiva  ante las situaciones de desequilibrio internacional como esta. 

El verano pasado se celebró el XXI Congreso Nacional del Partido Popular, al que acudió el Representante del Frente POLISARIO en España como invitado. Esto causó cierto revuelo en la prensa marroquí y española, a lo que le sucedieron: una carta del partido marroquí Istiqlal dirigida al Secretario general del PP, la reactivación del Comité por la Liberación de Ceuta y Melilla y el cierre unilateral de las aduanas de las ciudades autónomas. ¿Cómo valora estas reacciones?

No es novedad de este último congreso del Partido Popular que haya asistido un representante del pueblo saharaui. La Delegación saharaui en España siempre ha estado en los congresos del partido: Abdulah, antes Bucharaya y muchos otros… Hasta donde yo sé, siempre han estado presentes. Sin embargo, determinados partidos y sensibilidades marroquíes ponen ahora el grito en el cielo, pero tienen que entender que son relaciones normales. Ellos saben perfectamente de nuestra vinculación, nuestro hermanamiento y nuestras relaciones históricas y personales con el pueblo saharaui. Hay muchos saharauis que son españoles y que viven aquí, trabajan aquí, que son militantes del Partido Popular, al igual que de otros partidos. Por ello también es normal que pueda participar el delegado saharaui en nuestro trabajo político y ser acogido por el Partido Popular.

Sabemos que existen riesgos, pero tenemos la razón. Los que no la tienen son los que amenazan y si estos son marroquíes, o partidos políticos marroquíes, son ellos los que tienen un problema. Nosotros debemos seguir adelante con nuestros planteamientos, debemos ser coherentes con lo que defendemos y así lo haremos. Además, en nuestros congresos la cuestión saharaui siempre forma parte de nuestras ponencias en el marco del cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas. Cabe recalcar que en el Congreso del Partido Popular, aparte del delegado saharaui, también había representantes de Marruecos. Esto denota la calidad democrática de nuestro partido. Imponer, amenazar y coaccionar, eso es lo que están haciendo en el Sahara Occidental y parece que también lo quieren hacer aquí.

¿Conoce si se produjeron otras respuestas además de las ya mencionadas? 

No te quepa duda. Hubo presiones y maniobras internas en todos los niveles. Parece mentira que incluso dentro de nuestras estructuras democráticas lleguen estas presiones.

¿Qué cree que podría alentar a otros compañeros y compañeras de partido a involucrarse políticamente con la cuestión del Sahara Occidental? 

El desconocimiento es un factor esencial en la cuestión del Sahara Occidental, también lo es la desinformación en lo referente a lo que es y fue el Frente POLISARIO como movimiento de liberación creado en un momento de descolonización y de abandono. Yo creo que lo que hay que hacer primero es informar bien para construir vínculos históricos y culturales con el pueblo saharaui, pero también vínculos afectivos. Esto se da al reforzar iniciativas de estrechamiento de lazos como el programa Vacaciones en Paz, pero también debemos reforzar los programas en el ámbito cultural, en el universitario, en los medios de comunicación y en el  seno de los partidos. 

Nosotros invitamos a menudo al delegado saharaui en el País Vasco para que exponga un poco la situación ante determinados militantes y dé a conocer la causa para hacer entender que es una prioridad en la solidaridad española. Nada de esto debe generar acritud hacia el pueblo marroquí, pues nosotros queremos relaciones de cordialidad y de buena vecindad. Ahora bien, estas tendrán que fomentarse bidireccionalmente. En cualquier caso, la cuestión saharaui forma parte del Derecho Internacional y de una deuda que tiene España, no es algo intercambiable por la buena vecindad, pues se trata de atender a un pueblo en el exilio a causa de su ocupación y su abandono.

Creo que al Partido Popular se le va a recordar por ser quien dio los pasos más importantes en relación con la cuestión saharaui. No es que lo vaticine, pero sí que lo espero. Espero que seamos capaces de desbloquear esta situación en algún momento.